domingo, 16 de diciembre de 2007

Carta de amor a destiempo...

Tarapoto 27 de Agosto del 2007

Hola mi pequeña, permíteme llamarte así para tener la ilusión de ser pequeño también, porque a nuestras casi tres décadas, hace time ya dejamos la infancia y la juventud ¿manyas no? Pues te diré que en Tarapoto pocas cosas cambiaron, tenemos un Alcalde que hasta hace poquito desperdició dizque más de 100 mil soles en el aniversario de la gentita de Tarapoto, tu sabes de la gente nice. La cultura no se vive, como siempre esta relegada al sueño de los Justos; a que no sabías algo, la señora Yolanda Rojas es regidora de nuestra municipalidad, ojalá que ella, la que siempre nos ayudó en nuestras aventuras literarias, haga algo por abrir los ojos a los burros con plata que hay en nuestra ciudad.
Me agrada que, al saber noticias tuyas, sé que estás llevando cursos de literatura, tu pasión es escribir y que te codeas con Thays y Cueto, espero me des noticias bonitas al leer un cuento nuevo, esos que los escribes muy bien y de los cuales yo aprendo bastante. Mi niña de la lluvia, mi eterna enamorada, tengo un pequeño remordimiento al llamarte así, es que últimamente en la ciudad cuando llueve, todas las calles se malogran y comprenderás que, ni la lluvia es un buen recuerdo por ahora.
No entiendo por qué, pero decidí hacer esta carta, bien te podría haber llamado al RPM o comunicado por internet, pero no, decidí publicarla porque aun, cuando al abrir un libro y cierro los ojos, una estela de luz forma tu nombre, ¿qué romántico, no? Mi Jovita, pasa el tiempo, llegan los años y en verdad te digo, esta carta la debí haber enviado hace mucho tiempo, pero tú sabes cómo se dieron las cosas, además, los tú y tu, entre los dos nunca funcionaron, es que somos soñadores pues.
¿Te acuerdas que queríamos cambiar el mundo, que nos reíamos de los políticos y que incluso nos dejábamos mentir por ellos para beneficio de nuestro Centro Cultural? Es que éramos (somos) dos locos que nos creíamos los granujas, el arte lo justificaba mi amor, bien lo sabes, Selva Rimay era lo máximo, contra viento y marea lo sacamos adelante, y como nadie sabe para quién trabaja, creo que el Centro Cultural que nosotros fundamos, es un bonito recuerdo y dicen nuestros amigos, prontito, prontito, será ONG.
Entendiendo que esta carta se hará pública, no puedo ser más explícito, tú sabes, pueblo chico infierno grande; ah, ya salió PROTAGONISTA, la revista en la que trabajo, dicen por ahí que más de uno hizo lo imposible para que no saliera a la luz, es que tu sabes, en Tarapoto hay gente que se cree intocable y se paran rasgando las vestiduras cuando a uno se le ocurre hablar lo que es cierto, ¡imagínate!; bueno mi pequeña, me despido con un tremendo besote, que la luz azul que une nuestras vidas te siga guiando,

Atte.: Lucas Felizardo, tu Tasurinchi.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Comuníquese, regístrese y archívese !!!!

Ayer fue una noche de tormentos. Iba caminando por el desierto que está a espaldas de mi casa, cuando mi amigo, en su jeep arenero me llevó a dar un paseo. La luna estaba coquetona, toda ensimismada con su belleza, nosotros, incautos humanos nos dejamos guiar por su luz, aveces tétrica, aveces romántica.



la música de TOTO me saca de mi letargo, vaya! estar siempre en ese bendito carro arenero me sofoca, el viento que viene con arena me lastima los ojos y me obliga a cerrarlos de vez en cuando. En una de las tantas veces que mis párpados se caen con pesadés absoluta, imagino estar volando, no sé porqué, pero siempre quiero volar, extiendo mis manos al viento y me siento libre, chispas!! es TOTO quien me vuelve a la tierra y veo de nuevo el maldito desierto.


Con algunas plumas de más y otras de menos, dos gallos de pelea terminan su faena; mi celular no deja de sonar, es Carlitos y no le puedo contestar, no me parece justo que me llame tan tarde de la noche, es muy probable que no le quepa en la cabeza que, los sábados las amistades siempre están a la orden del día y al camarón que se duerme, no siempre se le puede mirar los dientes, aún así se los lleve la corriente.

La noche continúa aburrida y para variar, mientras mi amigo maneja el carro arenero, hecho un vistazo a una resolución de alcaldía y en la parte posterior, ahí donde firma Sandrito Rivero (empresario porque no le quedaba otra), decía: Comuníquese, regístrese y archívese !!!! Me pareció una exageración, un endiosamiento de quienes momentaneamente dirigen nuestras vidas (hablo de todas las vidas, incluso la de Ronald, el cotizador de la Municipalidad, un cargo creado solo para él, muy lindo).

Comuníquese, regístrese y archívese, una especie de sello final, indiscutible, una característica dictatorial; y así por así, mientras en viento me obliga a cerrar los ojos, estoy ahora escribiendo sobre política y sin más ni más, intuyo que esta nota no tendrá ni pies ni cabeza. Arrugo la resolución porque sé que es letra muerta y la escondo en la guantera del carro. Necesito bailar, encontrar a Cheryl en mis sueños me emocionó bastante.

De un momento a otro la luna se esfuma y con ella aparece nubes de lluvia. Carlitos me vuelve a llamar y con la música de TOTO de fondo, quedamos en vernos en la discoteca. El carro arenero frena en seco y a lo lejos las luces de makumba se dejan ver. ¿Esta muy llena la Disco Carlitos? Sí. Vámonos al Papillón. Excelente idea Lucas. Otra vez la vieja gorda que cobra en boletería me hace ver mala cara (Dios Santo, no aprendo!). Cheryl y su hermosa sonrisa están en la barra, ella sobre un banco de caoba y su sonrisa sobre sus mandíbulas de ensueño. !Vaya Sorpresa Lucas! Ella tiene novio y se parece a Mario Baracus (el de los MAgnificos), es una noche de tormentos y tormentas. Estoy en el segundo piso de la disco, la arena del desierto se dispersa ante mis ojos, formando una duna grande (todo es magia), la luna se despide poco a poco (habría aparecido mientras pensaba en Cheryl). Carlitos trae las tres ultimas botellas de Barena. ¿Cómo es la vida, no?

¿Luquitas y tu amigo, el que conducía el carro arenero? No lo sé Carlitos, no lo sé. Debe estar en su casa durmiendo.

A pocos Km de ahí, un carro arenero se había desbarrancado por exceso de velocidad, el cadáver del chofer está ensangrentado y casi destrozado. Un delincuente con pinta de curioso busca en la guantera del móvil, encuentra la resolución y se desiluciona en el acto. Como un acto impropio de su voluntad ajena, cubre el rostro del amigo de Lucas con aquel documento, logra leer la parte final de la resolución: Comuníquese, regístrese y archívese. ¡Qué ironía! piensa el delincuente mientras se aleja del lugar.

Lucas, es tu teléfono, dice Carlitos apuntando el nokia 1110 que no deja de sonar. ¿Aló? Lucas se sienta, una gruesa lágrima moja su rostro, cierra los ojos, se olvida de Cheryl y su novio, de la resolución y de la gente en Makumba. Mi amigo a muerto, pensó.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Me pareció ver a Eduardo

Mes a mes, él se encargaba de vender algunos ejemplares de la Revista que mi amigo Sacha y yo, producíamos. Una noche, cuando los gallos y los políticos cantan, se creyó Ministro de Fujimori y con maletas en mano, visitó a algunos de los amigos, compañeros de clases, para darles las buenas nuevas y también despedirse de ellos. No era un mentiroso, su condición le hacía vivir en un mundo paralelo, entre la ficción y la realidad, entre el asfalto y el smog.

Eduardo, nombre de Rey, de amigo, se parecía mucho a Sancho Panza, hombre de piel cetrina y alma blanca, adicto a los cigarrillos y su olor era como el de una planta secadora de tabaco permanente. Él era Edú, loco como el mismo, loco de cariño, loco de amor. Sí, su amor por Mónica lo hacía vivir con regularidad, la bella Mónica, la de los pectorales grandes, la chica de los ojos café, en fin, su Mónica.

Su repentina desaparición, me trajo a la memoria lo frágil que es nuestra existencia, lo efímera cuando no sembramos un árbol, él sí lo hizo (en el curso de Recursos Naturales), aprendí mucho de esa inmensidad de humano, hasta las matemáticas que siempre me eran esquivas, con Edú se convirtieron en enemigas íntimas y si bien es cierto no me familiaricé con ellas, por lo menos asimilé que debía aprobarlas, si no !Adios Carrera!

Hoy, me pareció verlo entre el asfalto y el smog del centro de Tarapoto, lo vi caminar silente, despanzurrado, fumando su cigarrillo eterno, que hoy estará compartiendo con todos nuestros amigos de allá, arriba. De pronto me di cuenta que no estaba más, que había muerto hace un par de años; los escasos metros que me separaban de él y la kilométrica distancia entre mi realidad y la suya (que desde ya, será eterna) me despertaron, y opté por no saludarlo, sabía que el rostro era otro. Edú no está más.

No sé como terminar esta nota, sin embargo un libro de Saramago junto a Segismunda (mi Rana muda, le quité el habla porque siempre mete la lengua donde no debe, opina de más) me esperan en mi cama. Edú, te estarás cagando de la risa al leer esta nota, ahí donde estés, un abrazo inmenso. un saludo de tú a tú, de loco a loco. Nos vemos en el Gabinete de Ministros, cuando Fujimori vuelva a ser presidente.