la música de TOTO me saca de mi letargo, vaya! estar siempre en ese bendito carro arenero me sofoca, el viento que viene con arena me lastima los ojos y me obliga a cerrarlos de vez en cuando. En una de las tantas veces que mis párpados se caen con pesadés absoluta, imagino estar volando, no sé porqué, pero siempre quiero volar, extiendo mis manos al viento y me siento libre, chispas!! es TOTO quien me vuelve a la tierra y veo de nuevo el maldito desierto.
Con algunas plumas de más y otras de menos, dos gallos de pelea terminan su faena; mi celular no deja de sonar, es Carlitos y no le puedo contestar, no me parece justo que me llame tan tarde de la noche, es muy probable que no le quepa en la cabeza que, los sábados las amistades siempre están a la orden del día y al camarón que se duerme, no siempre se le puede mirar los dientes, aún así se los lleve la corriente.
La noche continúa aburrida y para variar, mientras mi amigo maneja el carro arenero, hecho un vistazo a una resolución de alcaldía y en la parte posterior, ahí donde firma Sandrito Rivero (empresario porque no le quedaba otra), decía: Comuníquese, regístrese y archívese !!!! Me pareció una exageración, un endiosamiento de quienes momentaneamente dirigen nuestras vidas (hablo de todas las vidas, incluso la de Ronald, el cotizador de la Municipalidad, un cargo creado solo para él, muy lindo).
Comuníquese, regístrese y archívese, una especie de sello final, indiscutible, una característica dictatorial; y así por así, mientras en viento me obliga a cerrar los ojos, estoy ahora escribiendo sobre política y sin más ni más, intuyo que esta nota no tendrá ni pies ni cabeza. Arrugo la resolución porque sé que es letra muerta y la escondo en la guantera del carro. Necesito bailar, encontrar a Cheryl en mis sueños me emocionó bastante.
De un momento a otro la luna se esfuma y con ella aparece nubes de lluvia. Carlitos me vuelve a llamar y con la música de TOTO de fondo, quedamos en vernos en la discoteca. El carro arenero frena en seco y a lo lejos las luces de makumba se dejan ver. ¿Esta muy llena la Disco Carlitos? Sí. Vámonos al Papillón. Excelente idea Lucas. Otra vez la vieja gorda que cobra en boletería me hace ver mala cara (Dios Santo, no aprendo!). Cheryl y su hermosa sonrisa están en la barra, ella sobre un banco de caoba y su sonrisa sobre sus mandíbulas de ensueño. !Vaya Sorpresa Lucas! Ella tiene novio y se parece a Mario Baracus (el de los MAgnificos), es una noche de tormentos y tormentas. Estoy en el segundo piso de la disco, la arena del desierto se dispersa ante mis ojos, formando una duna grande (todo es magia), la luna se despide poco a poco (habría aparecido mientras pensaba en Cheryl). Carlitos trae las tres ultimas botellas de Barena. ¿Cómo es la vida, no?
¿Luquitas y tu amigo, el que conducía el carro arenero? No lo sé Carlitos, no lo sé. Debe estar en su casa durmiendo.
A pocos Km de ahí, un carro arenero se había desbarrancado por exceso de velocidad, el cadáver del chofer está ensangrentado y casi destrozado. Un delincuente con pinta de curioso busca en la guantera del móvil, encuentra la resolución y se desiluciona en el acto. Como un acto impropio de su voluntad ajena, cubre el rostro del amigo de Lucas con aquel documento, logra leer la parte final de la resolución: Comuníquese, regístrese y archívese. ¡Qué ironía! piensa el delincuente mientras se aleja del lugar.
Lucas, es tu teléfono, dice Carlitos apuntando el nokia 1110 que no deja de sonar. ¿Aló? Lucas se sienta, una gruesa lágrima moja su rostro, cierra los ojos, se olvida de Cheryl y su novio, de la resolución y de la gente en Makumba. Mi amigo a muerto, pensó.