Mes a mes, él se encargaba de vender algunos ejemplares de la Revista que mi amigo Sacha y yo, producíamos. Una noche, cuando los gallos y los políticos cantan, se creyó Ministro de Fujimori y con maletas en mano, visitó a algunos de los amigos, compañeros de clases, para darles las buenas nuevas y también despedirse de ellos. No era un mentiroso, su condición le hacía vivir en un mundo paralelo, entre la ficción y la realidad, entre el asfalto y el smog.
Eduardo, nombre de Rey, de amigo, se parecía mucho a Sancho Panza, hombre de piel cetrina y alma blanca, adicto a los cigarrillos y su olor era como el de una planta secadora de tabaco permanente. Él era Edú, loco como el mismo, loco de cariño, loco de amor. Sí, su amor por Mónica lo hacía vivir con regularidad, la bella Mónica, la de los pectorales grandes, la chica de los ojos café, en fin, su Mónica.
Su repentina desaparición, me trajo a la memoria lo frágil que es nuestra existencia, lo efímera cuando no sembramos un árbol, él sí lo hizo (en el curso de Recursos Naturales), aprendí mucho de esa inmensidad de humano, hasta las matemáticas que siempre me eran esquivas, con Edú se convirtieron en enemigas íntimas y si bien es cierto no me familiaricé con ellas, por lo menos asimilé que debía aprobarlas, si no !Adios Carrera!
Hoy, me pareció verlo entre el asfalto y el smog del centro de Tarapoto, lo vi caminar silente, despanzurrado, fumando su cigarrillo eterno, que hoy estará compartiendo con todos nuestros amigos de allá, arriba. De pronto me di cuenta que no estaba más, que había muerto hace un par de años; los escasos metros que me separaban de él y la kilométrica distancia entre mi realidad y la suya (que desde ya, será eterna) me despertaron, y opté por no saludarlo, sabía que el rostro era otro. Edú no está más.
No sé como terminar esta nota, sin embargo un libro de Saramago junto a Segismunda (mi Rana muda, le quité el habla porque siempre mete la lengua donde no debe, opina de más) me esperan en mi cama. Edú, te estarás cagando de la risa al leer esta nota, ahí donde estés, un abrazo inmenso. un saludo de tú a tú, de loco a loco. Nos vemos en el Gabinete de Ministros, cuando Fujimori vuelva a ser presidente.
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