Cuando la miseria humana se convierte en materia prima para el espectáculo, es muy denigrante. Que pase la madre, la amante, el esposo infiel, el maldito desgraciado y un sin fin de seres extraídos de la mente de algún maquinador de cortinas de humo y sicosociales, se escuchan constantemente.
Por lado está ella, quien no perdona a los hombres ni cree en ellos, la que enviaba saluditos al Doc, la afortunada de los regalos caros, la que aplaudía a Fujimori y le hacía campaña “gratis” aprovechando el canal de unos comechados vende patria. Ahí está laurita, más estirada que mazapán, su apellido que en cuna de oro se forjó no le sirve de nada, sus niveles de audiencia aumentan con efervescencia en los niveles más pobres.
Por el otro está el irreversible Lucas, que no vio ni un solo programa de la abogada de los pobres, otrora mancilladora de la democracia y madrina de los “cómicos ambulantes”, de la que se parece a Marilyn Manson; ahora no puede perder la oportunidad de verla, podría ser la última vez que se aparezca en las pantallas, es una de dos, mantener un ser agonizante o sucumbir ante la caja boba. Lucas, así lo indica, mantiene al ser que se resiste a morir, a una Laura Bozzo, como ella misma lo dice: “guele a nicho”.
Y pasa la amante, rebosante de humanidad, oliendo a perfume barato, ella es la otra, la típica provinciana misia, de pelo pintado y uñas rojas. Exacto, el programa es para cholos, Lucas cholo, Laura Cholera, el público la aclama, el rating sube, ella se hace millonaria. Se sienta después de ser agredida, ¡Es la amante! Se merece ser golpeada. Todos la insultan, ella suspira entrecortada, su mirada se pierde entre el público, a maldita hora me quise ganar un sencillo –piensa- mientras unos distraídos hombres de seguridad la miran con cara de pocos amigos.
Laura es una Diosa, es dueña de la verdad que se juzga por unos videos de cámaras escondidas, ella dice No y punto, dice Sí y la aclaman, es amiga del Ministro de Salud y del mismo García, si antes bailaba a “ritmo del chino, chino, chino”, no dudo que ahora bailará al ritmo del teteo de Alan García, ella es Laura!
Ahí pues, Lucas, comiendo miseria, viendo miseria, escribiendo sobre miseria. Ahí está Laura que se reivindica con su pueblo (en México es poco menos que una Diosa), ahí está la amante, que vuelve a sus andadas, pelo pintada, uñas rojas y perfume barato. Ahí está el peruano que no tiene más opciones que cursilería barata.
2 comentarios:
Lucas, me gustaría mucho queescribas algo del vende patria y de su perro pastor!
Excelente amigo Lucas, es la verdad pura de la television peruana, y no solo programas de espectaculos como esos, sino tambien las telenovelas para jovenes que no hacen mas que brindar malos ejemplos con los personajes de vagos delincuentes y pandilleros que se la pasan todo el dia en las esquinas, por Dios¡¡ que television mas basura, exceptuando algunos.
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