Cada día sin excepción, la pared del loco me muestra cosas distintas. Frases, cuadros, recuerdos, suvenires, hasta recetas de cocina penden de alfileres corroídos por el óxido. Imagino que Juan Carlos debe estar loco, loco de remate, así lo confirma su excentricidad desmesurada y sus convicciones de genio, claro está que anhela hacer de mi, su más fiel seguidor.
En lo absoluto estoy más chiflado que él, porque soy el único en casa que lo ve con simpatía y amor, me divierto además de sus locuras y su fino humor. Carlitos para mí representa mi lado más humano, es el digno representante de “errar es humano y corregir es divino”, por eso el muy fresco, todos sus errores los echa al cielo. Dios es grande.
Hoy Carlitos me propuso ser un personaje de su nueva novela, quiere que sea “Pelandrún, el caballo mágico”, pero yo no tengo crines, ni patas, capaz tendré la inteligencia de un equino, ¡Qué desconsuelo!
Mi vida actoral se resume en dos grandes y emotivas experiencias, la primera en sexto grado, fui Paco Yunque (todo un fracaso), la segunda, mis compañeros de catequesis me eligieron por unanimidad ser el hijo pródigo, para variar solo el Cura me aplaudió.
Después de pensarlo mucho, desistí de la propuesta. No podría ser Pelandrún, el motivo más grande es mi miedo a las herraduras, jamás me puse una. Me fui a buscarlo y no lo encontré en su casa. Pasé por la iglesia y ahí estaba, parado en el frontis captando a los demás actores. Tío le dije, sin vacilar: No podré ser Pelandrún, porque rehúso a ponerme herraduras. Carlitos me miró fijamente y me respondió asintiendo la cabeza y apuntando a la fila de “actores”. Comprendí que su casting seguiría, puesto que el guión de su obra maestra estaba con punto final y todo.
Pasado este incidente, el genio loco de mi tío se puso en entredicho, me topo con él en desayunos, almuerzos y cenas. Todo sigue igual, pero percibo en su mirada que me perdí la oportunidad de mi vida, probablemente quiso hacer de mi un traumado triunfador en Cannes (saludando a todos mis paisanos en quechua).
Acabo de pasar por su casa y en su pared veo con admiración que su empresa artística aún no decae, sigue buscando los actores ¿Habrá encontrado a Pelandrún?, ahora que lo pienso más detenidamente, creo que me eligió por mi magia ¿Tú crees Lucas? No sé Pelandrún, cosa de locos diría yo.
3 comentarios:
Amigo, sinceramente deseo leer algo tuyo, algo mas fantascioso... Pero esta oda a tu Tío Loco, me parece tierna y enigmatica. Sigue asi... pero te quedaria muy bien esa papel a pesar de que no tengas herraduras...
realmente estas loco
De hecho, esto no es una manifestación psicológica de "crisis emergente", no hay indicios de otredad, Manuel escribe por la abundancia de su corazón y a veces por loco, o por chiflado.
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