Mi nombre es Víctor Manuel, suelen llamarme Lucas, algo que a mí me encanta, por eso lo asumí como mío; me considero un adicto a los sueños, a su estudio, a su interpretación, a su simbología, a todo. No suelo tener pesadillas, ni malos sueños, sin embargo hoy amanecí con una ligera angustia, me soñé buscándome a mí mismo; y lo narro así:
Pasaba al costado de un cerro, observaba lindos paisajes, flores de colores; de pronto y como suele suceder, me encontraba en otro sitio, donde había gente que no conocía y yo, en ese sueño era Manuel Nieves y preguntaba por Lucas, por el mismo Lucas que escribe esto, por el Lucas que muchos conocen y cuyo nombre no se refuta; me confundí tanto que, no sabía quién era, si Lucas o Víctor Manuel. Al despertar tenía una angustia que pasó al comprender el significado de mi sueño.
Por razones obvias no escribiré el significado del mismo, sin embargo considero que los sueños, muy al margen de donde se originan y los conceptos que por ellos se generan, nos ayudan a conocernos mejor. Volar, llorar, reír, jugar, tienen un significado, propio o ajeno, común o individual, bueno o malo, todo depende de la óptica con que se enfoque el asunto.
Soñé alguna vez, volar sobre la Cúpula de San Pedro en el Vaticano y tres cúpulas menores; en un lugar de mi infancia, con la muerte de mi padre; soñé con muertos, con santos, hasta con Jesucristo y todititas sus heridas. Hace poco tuve el poder de dominar el agua, creaba a mi disposición y criterio, ríos, lagos, montañas, cosas increíbles que solo en sueños se puede hacer.
Sé, que este artículo no tiene ni principio ni final, pero es interesante saber la condición de nuestro subconsciente, para poder analizar nuestros actos, nuestros sueños, a mi parecer son el producto de lo que almacenamos en nuestro subconsciente.
Algunos conceptos de “sueños”:
El sueño es un mensaje superior que nos llega de arriba, para prevenirnos, aconsejarnos, consolarnos; enviado por los Dioses, los espíritus o los antepasados difuntos… Filósofos griegos (*)
El sueño nos habla en un lenguaje secreto, inmediato, para el salvaje, y más críptico e inaccesible para el adulto culto, viciado por la racionalidad. Es el lenguaje universal que profundiza en el alma de los pueblos antiguos y modernos, en las fábulas, en los mitos y religiones… El simbolista. (*)
El sueño es una manifestación del subconsciente, una válvula de escape, a través de la cual encuentran un camino de escape los deseos, los recuerdos, las tendencias contrastantes con nuestro yo y con la moral dominante que nos molesta y advierte, aflojando la tensión de nuestra sique… El Sicólogo. (*)
El hombre corriente (*), seguramente cree en los sueños, quien cree mucho, al mismo tiempo adquiere una o más llaves interpretativas, las consulta y procura comprender y comprenderse. Quien Cree poco, y afirma no creer, algunas veces cede a la tentación de contar aquel determinado sueño a los familiares, a la pareja, al mejor amigo. Y en el fondo, quien más que creer o no creer, no se ha planteado nunca el problema, atraído más bien por la práctica que por la teoría, se encontrará un poco de acuerdo con todos los pareceres, y hará bien.
(*) Los sueños, diccionario completo de Laura Tuan – Barcelona 2009